“Eran el espectáculo hecho cuerpo que pelea”.
La máquina de chicle y neón, Sebastián De Caro

Durante la década del 80, Hollywood ratificó su rol de “tanque homogeneizador” de culturas cinematográficas. Sumado al exacerbado culto al cuerpo y la fuerza física (en esos años, Jane Fonda edita videos de gimnasia que serán consumidos a escala global) (1), se reafirman las prédicas de Ronald Reagan, destinadas a levantar el decaído ánimo de su país post derrota en Vietnam. Con Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone como principales emblemas (sus rostros y músculos serán marcas registradas del cine), se exalta la lucha contra el “enemigo”: sea para recuperar territorios ocupados, rescatar soldados o imponer ideologías. Las armas -y los cuerpos devenidos sus extensiones- aparecen en los afiches como elementos disuasorios.

Rambo

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Lo primero que destaca en el poster de Rambo: first blood (1982), es el recurso de la ilustración para (re)presentar al personaje. Claro que al tratarse de Drew Struzan (artista clave de la década), la calidad visual está asegurada. Al igual que el afiche de Rambo III (1988), el fondo de First Blood remite al contexto donde se desarrollará la trama (bosques americanos o montañas de Afganistán).
La ilustración hiperrealista dejará lugar a la fotografía en Rambo II (1985) y Rambo III, con un resultado estético general más pobre.
Como detalle, en cada afiche de la saga los taglines anticipan qué objetivos motivarán cada misión de John Rambo.

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Los afiches de Rambo (2008) y Rambo: Last Blood (2019) tienen puntos en común. Rambo no tiene problemas en mostrarse de espaldas o fuera de foco (tras una cortina de fuego). Sus primeros planos, exponen un rostro surcado de arrugas, como si fueran marcas de guerra. El predominio del blanco y negro, los claroscuros y la lluvia, dotan al corpus visual de un tono dramático y melancólico, acordes a la etapa crepuscular del héroe.

Rocky

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Basta analizar la evolución visual de los posters de Rocky, para notar cómo el cuerpo -cada vez más trabajado- de Stallone gana espacio en los carteles.

El poster de Rocky I (1976), enfatiza la historia de amor entre el boxeador y la tímida Adrian. Lo hace con austeridad y delicadeza, mediante el uso del blanco y negro y mostrando a los personajes de espalda. En su conjunto, la pieza parece más acorde a una película de Woody Allen.

El afiche original de Rocky II (1979) se destaca por su minimalismo, con una composición donde resalta la frase (en cuerpo tipográfico pequeño) “La historia continúa…” Pero además, ofrece otro recurso visual interesante: la silueta victoriosa de Rocky se fusiona con la letra “Y”, en un logrado juego de formas y contraformas.

La versión alternativa del poster retoma la clásica -y bella- gráfica de afiches de box, titulando al combate como “La revancha del siglo”.

Tanto en Rocky III (1982) como en Rocky IV (1985), la figura -y los músculos- de Stallone se establecen como marca registrada.

El poster de esta última permite múltiples lecturas, al erigirse como un claro ejemplo de la Guerra Fría (2) llevada al cine.

En una de las versiones del afiche de Rocky IV, un Stallone vencedor (marcado por los golpes pero “contenido” por la bandera de EE.UU.) es levantado en andas en la mismísima Rusia. En otra versión, los guantes de box enfrentados (adornados con sus correspondientes banderas), anticipan la batalla ideológica que se desatará sobre el ring.

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El poster oficial de Rocky V (1990) resulta casi tan pobre como el film. Saturado por la figura de Rocky, respira patriotismo tanto en el logo y como en la imagen de fondo (que a su vez dialoga con el final de Rocky IV). Más interesante (en cuanto a retórica) resulta el cartel alternativo, con un juego de escalas entre el número V y la imagen de Stallone. El pulcro afiche de Rocky Balboa (2006) cita -y homenajea- una escena icónica de la saga: la subida por las escaleras de su Filadelfia natal. Una vuelta al origen, relatada con la elegancia del blanco y negro, al igual que el primer poster de la saga.

Terminator

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A ese culto al cuerpo, Terminator (1984) de James Cameron, agrega una capa semántica: remitir visualmente al futuro, al híbrido humano/androide. Para ello, se vale de efectos metalizados y relieves en tipografías, rayos de neón sobre fondos oscuros, y un tratamiento fotográfico que comunica high-tech. Si bien el poster de Terminator redunda en elementos visuales futuristas (es más efectivo el uso de fotografía que la ilustración) que conforman un Schwarzenegger cyberpunk, Terminator 2 (1991) apela a la sobriedad visual, virando la imagen a tonos azulados y prescindiendo de relieves metalizados en letras. Como detalle, aparece la icónica Harley Davidson.

La ley & el orden

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Como bien sabemos, la búsqueda de justicia adquiere muchas formas. El cine de los 80 se hizo eco de ello, dando vida a policías y justicieros de todo tipo.

“El crimen es una enfermedad. Conozcan la cura.” Reza el tagline de Cobra (1986). Cada elemento del cartel conforma un cóctel explosivo: el arma adornada con una cobra, granadas, la mira láser encendida y un fósforo en la boca de Sly. Que nos vigila -lentes de sol mediante- recortado sobre un fondo rojo fuego.

En Commando (1985), la justicia por mano propia -y militarizada- es llevada al extremo: el cuerpo camuflado de Arnold, granadas, chaleco de guerra, cuchillo en la mano y, una vez más, la mirada desafiante.

Los afiches de Robocop, evidencian su rol policial: junto a su patrullero, arma en mano y hasta -de ser necesario- rompiendo paredes. Si no cooperan, nada ni nadie lo detendrá. En las piezas cambian los personajes pero el mensaje implícito es el mismo: mejor tenerlos de aliados.

Una frase recurrente -y clásica- en el ámbito del diseño, sostiene que un cartel efectivo debe ser “una trompada en el ojo del espectador”, para captar su atención inmediata. Esta etapa del cine norteamericano, sin dudas, empujó esa idea al límite.

Notas
1. Revista “El amante” Nº 166 / Marzo de 2006.
2. Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento ideológico que tuvo lugar desde 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial) hasta el fin de la URSS y la caída del comunismo que se dio entre 1989 (Caída del Muro de Berlín) y 1991 (golpe de estado en la URSS), entre Estados Unidos y la Unión Soviética.


Sebastián Vivarelli es Diseñador Gráfico egresado de la UBA (Universidad de Buenos Aires).
En 1996 publica uno de sus trabajos en el libro Pensamiento Tipográfico, editado por la
Cátedra Fontana, UBA.

En 2003 realiza el Posgrado de Actualización en Diseño Digital (PADD) en la UBA.
Paralelamente, realiza cursos de análisis cinematográfico con Angel Faretta, Sergio Wolf,
Javier Porta Fouz y Hernán Schell, entre otros.

Sus ensayos sobre cine y posters son publicados en sitios especializados como Cinescalas, A Sala llena y La Cueva de Chauvet.


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