Más que vanguardista al modo europeo, Lester Beall, como buen americano fue un pionero en el campo del diseño. Diseñador gráfico autodidacta; con sus exploraciones renovó, institucionalizó y profesionalizó el diseño gráfico de los Estados Unidos. Si bien las tierras que exploraría no eran un desierto, su paso por ellas tendrían mucho de primera vez. Con su hacer dejó atrás la visión limitante del diseño como ilustración comercial en pro de una nueva forma progresiva de comunicación gráfica. Le probó además al comercio americano que el diseñador gráfico podía ser un profesional capaz de resolver problemas creativamente y de lidiar al mismo tiempo con cuestiones pragmáticas de marketing y presupuesto.

DISEÑANDO RECORRIDOS PARA EL DISEÑO

Nacido en Kansas City, Missouri en 1903. Su infancia transcurrió entre St. Louis y Chicago. Estudió en la Lane Technical School y en la Universidad de Chicago, donde obtuvo el doctorado en Historia del Arte. Comenzó su carrera de diseñador en 1927. Para 1935, Beall había decidido mudarse a New York y a fines de septiembre de ese año abrió un estudio en su departamento de Tudor City en la zona este de Manhattan. En 1936, mientras mantenía la oficina de New York, se mudó a Wilton – Connecticut, donde estableció su hogar y estudio en un ambiente rural. Muchos de los trabajos significativos de ese periodo se hicieron en ese lugar.

Alrededor de 1940 mudó su oficina al 580 de Fifth Avenue. Trabajaba allí así como también desde su casa en Wilton. En 1949 adquirió la Granja Dumbarton en Brookfield, adonde se trasladó en 1950, con el fin de concentrar y consolidar su trabajo como diseñador. Para ello adaptó algunas de las construcciones exteriores de la granja como oficina profesional y espacio de estudio.

 

 

Entre 1930 y 1940, Beall produjo trabajo innovador y altamente estimado para clientes diversos, entre quienes se incluían el Chicago Tribune, Sterling Engraving, The Art Directors Club of New York, Hiram Walker, Abbott Laboratories y la revista Time. De particular interés fue su trabajo para la Crowell Publishing Company que producía la revista Colliers. Las tapas promocionales «Will There Be War?» («¿Habrá Guerra?») y «Hitler’s Nightmare» («La Pesadilla de Hitler») son diseños poderosos en torno a los problemas y dramas de la época.

En estos trabajos utiliza elementos angulados, flechas icónicas, fotografías de siluetas y formas dinámicas; las cuales capturan la esencia de su estilo personal de fines de los años ‘30. También se destacan de ese periodo las notables series de carteles para la Administración de Electrificación Rural del Gobierno de los Estados Unidos (United States Government’s Rural Electrification Administration).

En los ‘40, desde su puesto de director de arte de la revista de la Upjohn Company, Scope, produjo composiciones de refinada sofisticación, combinando los toques de clasicismo con nuevas tipografías, sin resultar en ningún aspecto caótico. Durante los años ‘50 y ’60 la oficina de diseño de Beall se expandió tanto en cuanto a su personal como a su campo de acción, sumando diseñadores asociados y montando campañas de identificación corporativa de gran escala para grandes compañías tales como Caterpillar Tractor, Connecticut General Life Insurance  Company, The New York Hilton y Merrill Lynch, Fenner Pierce and Smith, Inc. Su programa de identidad para International Paper Company a partir de 1960 fue el más extensivo y es digno de atención por el manual de estándares gráficos a que dio lugar; uno de los primeros en estar tan completamente articulado.

Murió en 1969, luego de una prolífica trayectoria de 45 años que le permitió concretar plurales exploraciones en el campo del diseño gráfico americano.

 

 

EXPLORACIONES

I- Penetra en el campo del diseño publicitario americano con las armas del movimiento moderno y de las vanguardias europeas.

En su trabajo combina plenos de color y signos elementales -como las flechas- con la fotografía; evoluciona en las técnicas de la asimetría y la superposición tan valoradas por los tipógrafos del Movimiento Moderno; en todo momento busca el contraste visual y un nivel alto en el contenido de la información.

II- Da forma a un diseño gubernamental con perfil social

Con las notables series de carteles para la Administración de Electrificación Rural del Gobierno de los Estados Unidos; realizadas con los simples objetivos de incrementar el número de americanos rurales con luz eléctrica en sus hogares y de aumentar la conciencia social de los beneficios de la electricidad. En un marco como el de la Gran Depresión, Beall produce imágenes severas y poco confortables, aunque su mensaje lleva implícita la idea de que se estaban haciendo esfuerzos para resolver los problemas de América. Compone el cartel en forma de frase sencilla con una ilustración o fotomontaje rudo, atrevido. El tipo utilizado tiene toda la calidez y crudeza de la tradición de los impresores locales de tipos de madera.

III- Abre nuevos caminos al trabajo de identidad corporativa.

Durante las últimas dos décadas de su carrera, en los proyectos llevados a cabo para muchas corporaciones, inicia la senda para el desarrollo del manual de identidad corporativa. Así por ejemplo, para una organización como la Internacional Paper Company -el más grande fabricante de papel en el mundo por ese entonces, que requería de coherencia y unidad en el diseño de todos sus productos, desde vehículos y señales hasta tarjetas de visita y facturas-; Beall desarrolla un manual que prescribe específicamente los usos y abusos prohibidos de la marca de la fábrica.

 

 

IV-Con el diseño fue más allá del diseño.

Al concebirlo como actividad profundamente creativa, sostiene que la creatividad debe estar presente en todas las etapas del proceso de diseño. Dice al respecto que: «el rol del diseñador en el desarrollo, aplicación y protección de la marca puede describirse como pre-creativo, creativo y post-creativo.»; y remarca: «Cuando un diseñador diseña un producto hermoso ha develado una verdad simple. En resumen, este producto de su creatividad comunica un mensaje simple, un mensaje que sobrevivirá la función o la capacidad de venderse del producto. El diseñador, lo que es más, puede entonces haber contribuido con algo de valor a su cultura.»

PREPARATIVOS PARA LA MARCHA

Claro que para emprender esas travesías debía prepararse y no de cualquier modo. En sus memorias, confirma esto al relatar que: «a lo largo de todami vida como diseñador, he pasado tiempo considerable desarrollándome como artista. Estoy dibujando constantemente, con particular énfasis en la figura, lo cual encuentro fascinante aunque difícil en términos de desarrollar algo que no es completamente abstracto pero sin duda tampoco literal o realista.». Como otros pioneros de su era, Beall creía que el diseñador no puede trabajar en un vacío. Señalaba: «Toda experiencia en campos directa o indirectamente relacionados con el diseño debe absorberse y almacenarse, para proveer la fuente inspiradora que guía, nutre y enriquece el flujo de ideas del diseñador.»

Los propios intereses de Beall en otras formas de arte suministraban mayores estímulos a su inmensa curiosidad y creatividad. Dorothy Beall (su esposa, quien lo acompañó en todas sus exploraciones) escribió que Lester «creía que cualquiera interesado en el diseño debe necesariamente estar interesado en otros campos de expresión: el teatro, ballet, fotografía, pintura, literatura, así como también música, ya que a partir de cualquiera de ellos el diseñador alerta puede por momentos obtener no sólo ideas relacionadas con su problema de publicidad, sino genuina inspiración.»

 

 

Los libros y periódicos eran otra gran fuente de creatividad para Beall. Los coleccionaba seriamente desde el comienzo de su carrera en diseño en Chicago. Para los años sesenta, Beall había acumulado una importante colección personal de publicaciones sobre formas creativas tales como arte, diseño, fotografía y arquitectura. También coleccionaba revistas germinales tales como Cahiers d’Art y volúmenes raros tales como la famosa Bauhausbucher.

La música era otro ingrediente importante de su ambiente creativo. Estaba muy familiarizado con el jazz, ya que había crecido con él en Chicago. Mientras trabajaba en su estudio a mediados de los años ’20, a menudo escuchaba emisiones en vivo por la radio. A lo largo de su vida, se rodeó de música, ya fuera jazz o las composiciones clásicas de europeos tales como Stravinsky, Prokofiev y Shostakovich. La fotografía también fue un interés central para Beall y una parte importante de su proceso creativo. Las cámaras, un estudio fotográfico y un cuarto oscuro siempre fueron necesarios para sus experimentos visuales.

En los años ’30 había visto el trabajo fotográfico experimental de los diseñadores vanguardistas europeos, entre ellos de Herbert Bayer, El Lissitzky, y Lazlo Moholy-Nagy. Beall experimentaba regularmente con fotogramas y con fotografía directa tanto dentro como fuera del estudio. Incluso hoy en día, muchas de sus imágenes fotográficas se consideran experimentos visuales inusuales e innovadores. Beall llevaba su cámara en todos sus viajes, y con las fotos obtenidas fue formando un banco de imágenes del cual sacaba inspiración para sus clases o para el diseño gráfico directo, como en la portada de ORS, un diario para profesionales de los servicios de salud.

 


Por otra parte, Beall era sensible a la importancia del espacio que lo rodeaba y a cómo esto podía influir en su creatividad; ya fuera que se encontrara trabajando desde su oficina cerca del Loop en Chicago, una oficina en un rascacielos de New York o el ambiente pastoral de Connecticut, En 1968 escribió:

«Al vivir y trabajar en el campo sentí que podía disfrutar de una vida más íntegra, y aunque aún necesito la estimulación periódica de la ciudad de New York, me resultan indispensables la oportunidad y actividad creativa que me permite una zona en la cual tanto la belleza como la tranquilidad parecen para mí exceder cualquier cosa que un estudio o residencia en New York puede ofrecer. El modo en que un hombre vive es esencial para el trabajo que produce. No pueden separarse. Si pudiera condensar en una única idea el pensamiento que intentamos lograr aquí en la Granja Dumbarton, sería lograr, a través del diseño orgánico e integral, ese poder de la inevitabilidad. Esto ha sido durante mucho tiempo un esfuerzo por elaborar un modo de vida para mí y para mi familia, y para las personas que trabajan conmigo. Me da más tiempo en casa. Me rodea de una atmósfera que siento es esencial para la buena creatividad.»

Y no era tanto que tenía su estudio en el campo, sino que tenía un modo de vida construido en torno al campo, parte del cual implicaba tener su estudio allí al alcance de su mano. Y a todo ello, habría que sumar por supuesto: «una esposa comprensiva», como el propio Beall lo reconoció, en 1963, cuando escribía sobre lo que veía como los requisitos indispensables para un diseñador. Sin duda y tal como se desprende de su biografía; la presencia constante, paciente y generosa de «su Dorothy», también hizo a las condiciones de posibilidad de una tarea pionera como la que él llevó a cabo.

Fuentes bibliográficas

– Lewis Blackwell: (1993) La Tipografía del siglo XX. Barcelona. GG; pp.122-131

– Meggs, Philip B.: (1998) Historia del Diseño Gráfico. México. Trillas. Capítulo 19,pp.396-414

– R. Roger Remington : A Creative Genius of the Simple Truth. Copyright 1993 by The American Institute of Graphic Arts.Fuente: http://www.aiga.org/content.cfm/medalist-lesterbeall.

 

Traducción: María Marta Arca

Procesamiento de la información: Elena Maidana