El arte público siempre detonó muchos interrogantes en mí, sobre todo cuando, con un espíritu crítico, evalué en mi mente los criterios que habían llevado a la adquisición de numerosas obras de arte en mi ciudad natal, La Plata. El exterior de edificios de cierta magnitud en ocasiones (en ciertas oportunidades más vale pasar de largo) constituye una oportunidad para que quienes se detienen a apreciarlo como objeto artístico emitan un juicio crítico, de aprobación o de rechazo, gusto o disgusto, una oportunidad para deconstruir el fenómeno artístico por parte de aquellos que pertenecen al selecto grupo de “iniciados” en la apreciación artística. No obstante, a menos que se trate de un edificio público, los habitantes de cualquier ciudad no logran evitar sentirse poco vinculados a la iniciativa creativa. En La Plata, ciudad construida con un plan y diseño concebido de antemano, hay numerosas obras escultóricas en espacios públicos, muchas de ellas obra del mismo artista.

En sociedades democráticas, el desafío de financiar al arte público, presenta numerosas aristas. Este artículo no es pretencioso, y no intenta agotar el tema. Muy lejos de ello, mi iniciativa se limita a un relevamiento del plan de arte público en Calgary, ciudad canadiense en la que vivo desde hace casi nueve años y que no deja de asombrarme con la variedad y provocación que estimula a través de sus distintas manifestaciones. Este relevamiento no hará ninguna comparación con modelos similares que seguramente existan en otras ciudades del mundo, y tampoco abordará el pasado o el futuro del modelo vigente. Apenas intentaré proporcionar una breve descripción de cómo funciona este programa y las premisas que lo hacen sustentable. Tampoco pretendo con este artículo establecer que el arte público es superior o superador a otros tipos de arte no público, y dejaré a cargo del lector la evaluación de si manifestaciones espontaneas de arte público tales como el grafiti constituyen una expresión democrática o bien autoritaria o anárquica.

 

 

Para facilitar al lector un cierto contexto, Calgary se encuentra al sur de la provincia de Alberta al pie de las montañas Rocosas, y cuenta con 1.200.000 habitantes de origen diverso, similar al resto de Canadá, donde la presencia de inmigrantes de distintas nacionalidades, religiones y etnias es un común denominador en todo el territorio.

Para establecer un programa de arte público es naturalmente esencial establecer ciertas definiciones, y para eso, la ciudad de Calgary definió al arte público como “arte creado o diseñado para, y construido por, o bien exhibido en el espacio público. También se aplica el concepto a cualquier obra de arte comprada con fondos públicos. Arte público puede ser trabajo en piedra, arquitectura, esculturas o pinturas, instalaciones o “performances”, en resumen, cualquier tipo de arte puede ser público si está ubicado en un espacio comunitario y accesible a todos. Como tal, el arte público en Calgary está financiado con los impuestos que pagan los contribuyentes a través del impuesto inmobiliario o de otros impuestos que en la ciudad puedan gravar la actividad comercial o industrial. Cabe aclarar que los impuestos en esta parte del mundo tienden a ser bajos en el contexto canadiense, aunque si los comparáramos con los impuestos que se recaudan en otros lugares del mundo puedan resultar muy altos. En ese sentido, las referencias a los porcentajes de la obra pública que se establecen más adelante, quedará en claro que un modelo de esta naturaleza ofrece incontables posibilidades para cualquier municipalidad que crea en la importancia de fomentar la producción artística.

El programa de arte público reconoce que el arte juega un rol de suma importancia en el desarrollo de ciudades modernas y vibrantes, y de alguna manera, intenta aumentar el capital cultural al mismo tiempo que procura dar forma a la identidad cultural de la ciudad, ayudando a construir comunidad y creando oportunidades para vincularse con el espacio público. La ciudad reconoce que hace una inversión a través de este programa que se ha convertido en una parte valiosa de la historia y devenir cultural de quienes aquí habitamos. Esta inversión se convierte de ese modo en un componente de valor, que permite construir una historia de la ciudad y su identidad cultural, reflejando y revelando quiénes somos los habitantes de la ciudad como así también cómo queremos que nuestras comunidades sean.

Un programa de esta naturaleza intenta además generar un sentido de pertenencia y tal vez un estilo propio, dándole a todos los habitantes y eventuales visitantes la posibilidad de experimentar arte en su vida cotidiana, fuera de los museos, alentando un sentimiento de propiedad colectiva y orgullo ciudadano, teniendo en cuenta que muchas de las producciones artísticas son creadas con colaboración comunitaria.

 

 

Además, el programa de arte público contribuye en la construcción de un espacio cultural activo y dinámico, transformando espacios de juego infantil, estaciones de tren, circuitos de tránsito, hospitales, plantas potabilizadoras de agua, aeropuertos y parques en “lugares más vibrantes”. Por otra parte, las producciones de arte público desafían, encantan, educan e iluminan creando espacios para que la comunidad se encuentre, dialogue y se construya a sí misma. Muchas de estas afirmaciones pueden ser cuestionables en cuanto a que no siempre los objetivos perseguidos llegan a materializarse, pero en un repaso de algunos de los proyectos ejecutados en los últimos años podremos constatar que las aspiraciones manifestadas se miden adecuadamente con los resultados obtenidos.

Antes de hacer referencia a algunos de los proyectos llevados a cabo, creo importante explicar cómo se financia y ejecuta este programa. Cuando un nuevo proyecto que representa inversión de capital (no mantenimiento) de estaciones de trenes locales, o caminos, es aprobado por el consejo de representantes de la ciudad (elegidos democráticamente), una porción de tales presupuestos es utilizada para financiar nuevos proyectos de arte público. Proyectos de inversión de capital de menos de $50.000.000 de dólares canadienses destinan el 1% del presupuesto al programa, mientras que proyectos de capital por encima de $50.000.000 destinaran el 1% de los primeros cincuenta millones y 0.5% de los fondos en exceso de los primeros cincuenta millones, hasta un máximo de $4.000.000. Por ejemplo, si un proyecto de capital tiene un presupuesto de $3 millones, entonces $30.000 serán destinados a un proyecto de arte público, todo esto según esta establecido en la Política del Consejo CSP014. Todos los proyectos de arte público deben seguir las políticas y procedimientos de compras que están gobernadas por leyes de comercio. Obras financiadas con fondos de otros niveles de gobierno (provincial o federal pueden establecer requerimientos o bien restricciones especificas limitando cómo y dónde los fondos pueden ser utilizados.

¿Cómo se invierten esos fondos? El artista cobra una comisión de entre el 10 y el 20% del presupuesto de ejecución de su proyecto. Por ejemplo, si la ejecución de un proyecto le costara a la ciudad $30.000 desde el comienzo hasta el fin, la comisión del artista podrá fluctuar entre $3.000 – $6.000. El resto del presupuesto se dedicará a promover la participación de la comunidad, fabricación, instalación, publicidad, obtención de permisos, inspecciones, reportes de ingeniería, etc.

 

 

¿Cómo se crea el arte público? El proceso de encargar una nueva pieza de arte público incluye una serie de pasos. El proceso comienza con la definición de un plan de proyecto, elección de un artista, comprometer a ciudadanos y expertos con el proyecto, aprobar el concepto, fabricación y por último instalación. Al aprobarse un proyecto de capital, se confirma la disponibilidad de fondos para el programa de arte público, y recién allí se crea un plan de proyecto. Este plan establece los objetivos, partes interesadas, estrategias para comprometer a la comunidad, gastos administrativos y presupuesto. El plan de proyecto se comparte con la “Comisión de arte público” (Public Art Board) solicitando revisión y comentarios para asegurarse que los criterios establecidos sean adecuados. Al finalizar ese proceso la ciudad publica y acepta aplicaciones de artistas quienes deseen trabajar en el proyecto. Esta tarea se lleva a cabo de dos maneras dependiendo del presupuesto del proyecto: 1) proyectos  de más de $75.000 son publicados para una competencia que es una suerte de llamado a licitación pública, y está abierta a artistas locales e internacionales; 2) los proyectos de menos de $75.000 son publicados también, pero la participación puede estar limitada a artistas locales o bien Canadienses dentro de una categoría específica, como podría ser escultores que trabajen en metal, o artistas de ascendencia indígena. En ocasiones también es posible que la convocatoria se limite a artistas quienes ya han sido preseleccionados y que aparecen en el “listado de artistas locales”.

Una vez finalizado el periodo de presentaciones, se conforma un panel de selección constituido por siete ciudadanos: tres miembros de la comunidad, tres profesionales del arte y un representante de la ciudad del Departamento de Encargos Públicos. Los distintos “pliegos” presentados son evaluados y calificados con un sistema de puntos para establecer una selección de las tres mejores presentaciones. Los artistas responsables de tales presentaciones son convocados para una entrevista y una vez que el artista es finalmente seleccionado se lo contrata para que lleve adelante el Proyecto.

Antes de que el artista comience a trabajar en un concepto, realiza una investigación y concurre a sesiones de participación. La participación pública ocurre en varias oportunidades durante el proceso de desarrollar un concepto para la obra de arte. Estos eventos consisten en encuestas, grupos de reflexión, talleres guiados por los artistas, y conferencias públicas. Durante ese proceso los artistas aprenden del lugar y su historia, concurren a sesiones de información pública juntamente con el Departamento de Encargos Públicos, se reúnen con miembros de la comunidad y consultan con expertos en el área.

 

 

Basándose en la investigación realizada, el artista desarrolla un concepto para la obra de arte público en cuestión. Este concepto se presenta a la misma comisión que eligió al artista y ellos son quienes deciden la aprobación o rechazo del concepto, o bien sugieren modificaciones. Dependiendo del Proyecto, el concepto aprobado es revisado por expertos y especialistas en áreas tales como ingeniería, riesgo, protección del medio ambiente y operaciones, quienes se ocupan de que el concepto cumpla con todas las regulaciones existentes tales como los códigos de construcción, prevención de incendios o seguridad del trabajo.

Una vez terminado el proceso de revisión y aprobación del concepto, el artista comienza el proceso de creación e instalación de la obra de arte en colaboración con fabricantes, ingenieros y aquellos oficios que sean requeridos a tal efecto. Cuando la obra de arte está completa e instalada, la ciudad toma posesión de esta y se convierte en parte de Colección de arte público.

Los ejemplos que siguen son un ejemplo de la resultante del programa, dando cuenta de la variedad artística generada en los últimos años. Creo además que constituyen la mejor conclusión a esta somera presentación de un programa que aún está vigente y pujante. La selección de los ejemplos fue absolutamente arbitraria, y más que nada orientada a demostrar la diversidad de las producciones.

 

Título: Convergence (Convergencia)

Artistas: Laura Haddad y Tom Drugan.
Ubicación: Centro Recreativo Rocky Ridge. 11300 Rocky Ridge Rd N.W.
Terminada en 2018.
Costo aproximado de la obra fue $911.000

 

 

Se les pidió a los artistas que crearan una obra de arte que se correspondiera con el entorno natural del espacio destinado para la misma, que creara una experiencia icónica fácil de recordar y al mismo tiempo identificara a la comunidad, el paisaje y el edificio recientemente construido como centro recreativo (el mismo centro tiene un impacto visual destacable).

El lugar elegido para Convergence es un parque natural que se extiende al este del centro recreativo, en la cima de una colina. La superficie del parque está cubierta con pastos y otras plantas, con varios senderos de piedra para caminar por la zona. La colina es uno de los puntos más altos de toda la ciudad.

La obra consiste en dos esculturas monumentales, cada una de aproximadamente 14 metros de altura, 6 metros de ancho y 10,5 metros de largo. Las dos esculturas se reflejan una en otra y están a un costado del sendero, marcando el punto más alto del lugar donde además hay grandes rocas y troncos para sentarse. Cuando el observador se desplaza por entre o alrededor de las esculturas, las dos formas parecen combinarse en una y luego se separan dependiendo del ángulo. Cada escultura por separado podría evocar la forma de un cuerno, tal vez de bisonte o de alguna criatura mitológica. La forma fue inspirada por las formas cambiantes de un gran rebaño, la curvatura de las nubes que se observa cuando sopla el viento Chinook (viento local), y la forma de los nidos y madrigueras de ciertos animales.

Proyecto de diseño de tapas de desagüe

Presupuesto de proyecto: $40.000
Lanzamiento: Verano de 2018.

 

 

Por debajo de la ciudad hay más de 12.000 km de cañerías subterráneas que transportan desperdicios cloacales o agua de lluvia. Este tramado oculto es accesible gracias a más de 200.000 tapas de desagüe distribuidas por toda la ciudad. Dado que estas tapas tienen un ciclo de vida limitado, la ciudad reemplaza aproximadamente 2.000 de estas tapas cada año. Estos nuevos diseños serán incorporados al programa de reemplazos y están siendo fabricadas desde el año 2018.

El diseño realizado por Andrea Williamson estuvo inspirado por los primeros asentamientos en la zona de la ciudad en el punto de encuentro de dos ríos, y el rol que quienes vivimos aquí tenemos en el cuidado de nuestro espacio. Se ve cómo el río necesita de los árboles y los árboles del río. El artista se refirió a que “el agua que fluye por las bocas de tormenta es la misma que está en los árboles, en los ríos y en nosotros, atándonos a todos como un gran nudo”.

El diseño de Jeff Kulak’s se inspiró en el complejo tratamiento de los residuos cloacales. Muestra los cuatro componentes transportados por las cloacas separados a través del proceso de tratamiento: sedimentos sólidos, grasas y aceites, contaminantes biológicos, y químicos peligrosos. Finalmente, agua potable fluye río abajo como resultado del proceso una vez completo.

Mary Haasdyk diseñó una tapa que representa las fuentes de nuestra agua potable. Muestra cómo las precipitaciones y el agua de los glaciares fluye dentro de un recipiente, simbolizando un depósito de agua potable, o bien un vaso. Está enmarcado en un contexto urbano representando la relación cercana en un sentido físico y aun existencial entre la ciudad y las fuentes del agua que bebemos.

Título: Bowfort Towers (Torres Bowfort)

Artistas: Taewook Cha, Del Geist y Patricia Leighton.
Ubicación: Trans Canada Highway (16 Avenue North), entre el límite oeste de la ciudad y Sarcee Trail.
Presupuesto: ​$500.000​
Terminada en 2018

 

 

Este segmento de la autopista denominada Trans Canada Highway (autopista que cruza Canadá de este a oeste), entre el límite oeste de la ciudad y Sarcee Trail, es la entrada principal a la ciudad desde el oeste. Esta obra de arte fue diseñada para capturar la esencia, personalidad e historia de este lugar.

Al costado de la autopista, las cuatro Bowfort Towers creadas por el artista Del Geist exhiben un tipo de rocas (Rundle, se encuentran únicamente en la provincia de Alberta), colocadas a la mitad de unas torres de acero donde pareciera que están flotando. La escultura es una celebración de la historia geológica de la región y celebra nuestro medio ambiente el cual nos refleja. La piedra es elevada, como flotando, para demostrar su importancia, como un icono de nuestro medio ambiente. Estas rocas Rundle contienen una riqueza de la historia regional de la tierra. Son muy duras, duraderas, y resistentes, con fósiles en su superficie que muestran criaturas ancestrales y ondas acuáticas fosilizadas. Se formaron en un océano que existió localmente hace unos 225 millones de años durante el periodo Triásico. Estas rocas son raras y solo se encuentran en Alberta; nos hablan de una historia de supervivencia en un tiempo en que tememos una extinción masiva.

Cada una de las torres fue triangulada simétricamente y los postes están colocados a un ángulo de 15 grados generando un sentido de rotación. Las partes superiores de las torres son abiertas y extienden un abrazo o invocación al cielo. Las piedras están ubicadas en el centro de elevación de manera que cada uno de los bloques interactúe con los otros. Las bases de las torres están arraigadas en la Tierra. Las torres actúan como centinelas.

 

​Título: Seed Pod (“vaina” de semillas)

Artistas: Danira Miralda y Edward Beltran (Incipio Modo).
Ubicación: Prarie Winds Park en la cima de la una colina utilizada como tobogán público cuando la acumulación de nieve así lo permite. 223 Castleridge Blvd. N.E.
Terminada en 2017.

 

 

Como parte del proyecto de renovación del Prairie Winds Park, se planeó la construcción de un área para que el público se siente y un puesto de observación en la cima de la colina. El punto de observación natural fue identificado como una oportunidad para el programa de arte público. Se solicitó el diseño de un pequeño punto de encuentro que concordara con el paisaje.

Los artistas crearon una obra de arte que está en un lugar de descubrimiento y disfrute, que al mismo tiempo está completamente integrado con el diseño del parque y el espíritu del lugar. Los artistas expresaron que “sinceramente creemos en la importancia de diseñar espacios en zonas residenciales o bien industriales, que promuevan la participación de la gente con la naturaleza, en los mismos lugares que usan a diario”.

El “seed pod” se puede ver desde cualquier punto del parque y solamente se revela por completo a aquellos que se atreven a completar la caminata hasta la cima de la colina. Consiste en dos elementos: el receptáculo (pod) y las semillas.

El “pod” es una estructura oval de concreto con bases en la tierra. La gente puede acceder al interior del “pod” a través de una rampa. En el centro del “pod” hay un hoyo ovalado lleno con rocas negras conocidas como Rundle Rock. Este Rundle Rock es multifuncional, dado que sirve para darle anclaje a la escultura de la semilla, y provee un drenaje natural para el agua de lluvia o la nieve cuando se derrite. El pod tiene tres plataformas para sentarse en uno de sus lados con la segunda plataforma que continua todo alrededor del “pod” como parte del muro perimetral.

La escultura de la semilla está ubicada en el centro del “pod” y se refiere a la semilla de una flor silvestre original de las praderas de Canadá. La escultura en sí es un vaciado en bronce siliconado, con los bordes exteriores pulidos para darle una terminación más suave y está parcialmente enterrada en el hoyo con piedras negras.

 

Concluyendo, el programa de Calgary no es perfecto, y algunas de las obras adquiridas por la ciudad pueden parecerles a muchos un derroche de recursos públicos que podrían ser destinados a otros objetivos más loables o necesarios. En el contexto de una ciudad donde los contribuyentes cubren las expectativas de servicios mínimos que esperan de la ciudad y su administración, un programa de esta naturaleza puede ser un medio para sostener una industria local en cualquier lugar del mundo, en un marco de transparencia y sin clientelismos que podrían tornarse propagandísticos. Como habitante de esta ciudad, celebro el considerarme poseedor de una numerosa cantidad de obras de arte público que están destinadas al solaz o provocación de mis conciudadanos.

 

Otras obras de arte del programa municipal de Calgary

 


 

Guillermo Fiebelkorn es Licenciado en Historia de las Artes Visuales de la UNLP. Obtuvo una Maestría en Historia en la Universidad de Manitoba especializándose en manejo de archivos y documentación electrónica. En la actualidad reside en la ciudad de Calgary donde se desempeña como especialista en protección y manejo de datos personales en la Universidad de Calgary.

 

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