Editorial

CRANN y la pandemia

La humanidad, el mundo, nuestro pequeño horizonte cósmico, están atravesando tiempos extraños. La pandemia por el COVID-19 es un fenómeno que afecta como ningún otro y por primera vez en la historia a toda la población mundial. Ni siquiera eventos monstruosos como las guerras mundiales han influido tan brutalmente y al mismo tiempo en el destino de todos los continentes poblados. 

En esta perspectiva única donde percibimos que estamos ante un momento irrepetible y aciago del tortuoso devenir humano, el individuo ve afectados radicalmente los a priori a los que tenía atadas sus certezas con férreos eslabones o con hilo chanchero.

Como el carnaval medieval, la pandemia nos iguala. El virus, que con ese fatigoso afán por personalizar, el periodismo califica de “maldito”, no distingue entre clase, género ni ideología. Es un ejemplo paradójicamente horroroso de democracia.

El aquí y ahora vienen a confirmar el tan visitado “efecto mariposa” basado en la Teoría del Caos: una mariposa aletea en Hong Kong y una tormenta se desata en Nueva York. Lo que parece poesía es hoy una oscura verdad pero que ofrece un costado iluminado: hoy más que nunca la solidaridad y el pensar en el otro se vuelven fundamentales para la vida de todos.

Todas las épocas han tenido sus crisis. No existe ninguna en que no leamos un registro, una noticia, una novela o una pintura, que mencione que la humanidad estaría pasando por su peor crisis. Hoy lamentablemente esa afirmación recalentada puede ser verdad. 

Pero una crisis es también una oportunidad. No de tomar un aprendizaje como muchos pretenden, sino de salir a flote cada cual desde su lugar con el aporte que pueda hacer al bien general. Y ese aporte puede ser simplemente hacer lo mejor posible lo que uno sabe hacer. Hacer lo mejor posible lo que uno sabe hacer. Nosotros sabemos hacer CRANN. Muchos aportan lo que mejor saben en CRANN. Y entonces CRANN es un conglomerado (no una pirámide) un rizoma de aportes que conforma un todo palpitante y heterogéneo, que como un globo hinchado de calor sube a este cielo convulso que nos toca en suerte. No nos quedemos quietos. Aún en el confinamiento, en la crisis y en la angustia. Creemos, reflexionemos, discutamos, intercambiemos. Convirtamos la inmovilidad del horror en acción y en verbo. Hagamos CRANN.