Una Anecdota

Conocí a los Eames de manera accidental. A fines del 2005 estaba junto a mi esposa y socia Jimena Celis proyectando nuestras nuevas oficinas, tarea en la que nos ayudaba un arquitecto amigo, Gabriel Massa.

Uno de los puntos álgidos de discusión era el mobiliario a encargar. Obviamente circulaban los diseños y autores que mi socia y yo conocíamos: BKF, los sillones de Mies y Le Corbusier, pero capta nuestra atención un sillón escultórico que combina un cuerpo de fibra de vidrio, patas de base cromada y un pie en roble natural, con fecha 1948, el autor: Eames. Pregunte: “¿Quién es Eames?” Y Gabriel no por pereza sino porque probablemente estaba con otros temas en la cabeza, nos da una respuesta breve y de cierto misterio: “no es uno, son dos”, y nos señala en el catálogo “esto, esto y esto también es de ellos”…

Yo y mi manía de sistematizar todo, propuse una idea, que en ese momento sonó irracional y absurda: “el mobiliario del estudio tiene que ser únicamente de los Eames”, mi propuesta no solo se basaba en la coherencia y atracción estética de su producción sino también en la ajustada adaptación de sus diseños a nuestras necesidades en la oficina: la sala de reuniones con las Molded Plastic Armchair , los puestos de trabajo con el Aluminum Group & Soft Pad , y el área de relax, por supuesto, con La Chaise . El esquema cerraba perfecto, mucho más de lo que podríamos imaginar con Jimena.

Curiosos por conocer más sobre estos dos diseñadores nos pusimos a buscar información en internet y nos encontramos con una gran sorpresa, no eran hermanos (vínculo que había intuido erróneamente al ver que compartían el apellido), sino que eran marido y mujer: él, Charles Eames (1907-1978) y ella, Ray Kaiser (1912-1988). Este dato, revelador, cerró de manera indiscutida la decisión sobre que mobiliario encargar para la nueva oficina del recién fundado estudio Bernardo + Celis.

Una Forma

Los Eames son una marca que se reconoce en la diversidad y calidad de sus diseños (ver “Un Recorrido”, página 20); en su producción atemporal gracias a su austeridad expresiva; en el pensar de cero cada proyecto con el foco puesto en la necesidad (no pensaban en sillas, pensaban en la acción del sentarse) ejercicio que los llevaba sin buscarlo a innovar en cada campo que incursionaban; en el respeto por los procesos (diez años llevo el diseño de la Chaise Lounge, desde el prototipo hasta el modelo de producción masiva). Señas que se manifiestan en todos sus desarrollos, ya sean sus diseños de mobiliario, las viviendas del Case Study Houses, sus más de cien cortometrajes, o las variadas exposiciones e instalaciones que montaron alrededor del mundo. No resulta descabellado pensar que este matrimonio sea la pareja de diseñadores más importante del siglo XX. Y que al mismo tiempo sean genéricamente no reconocidos en el medio, y solo a través de algunos gestos pasajeros de la moda del momento.

Sorprende aún hoy el carácter contemporáneo de sus diseños al someterlos a comparación con producciones actuales.

 

Una Visión

A mediados del 2007 me crucé en la calle con afiches del Centro Cultural Borges anunciando la exposición Diseños sin tiempo de los Eames con motivo de los 100 años del nacimiento de Charles.

La exposición me permitió no solo ver y experimentar varios de sus diseños sino que nutrió mi visión y conocimiento sobre las formas de trabajo de esta increíble dupla. El catálogo de la exposición reunió textos de varios autores, los cuales reflejan de manera clara y sintética el perfil profesional y cultural de los Eames. Me gustaría extraer de uno de esos autores, Rafael Iglesia¹, algunas frases a mi entender significativas, las cuales ordeno sobre los siguientes tres ejes:

Método

Al final de su texto Rafael rescata algunas pistas sobre la visión de los Eames: “Los diseños de los Eames no son el fruto de estudios teóricos rigurosos, son hijos de una práctica continua y de la observación inteligente de los fenómenos, siempre realimentada. El método de los Eames es casi totalmente empírico e intuitivo (sin dejar de ser inteligente), se basa en la experiencia entendida con el significado más amplio del concepto. A la que le agregan una exquisita sensibilidad formal”.

Interdisciplina

Haciendo referencia a la capacidad interdisciplinar de los Eames, agrega: “Las transposiciones de un campo a otro no son superficiales, no toman prestadas formas de un campo para trasladarlas sin más a otro. Hay algo más vital y profundo en su poética: la comprensión del mundo de las formas”.

Vigencia

Y finalmente en relación al carácter contemporáneo de su producción Rafael comenta: “La obra de los Eames ha sido siempre lo suficientemente de vanguardia para adelantarse a las soluciones de su tiempo y lo suficientemente pragmática como para evitar los riesgos de la utopía fantasiosa”.

Si sumamos a estos tres ejes descriptos (el compromiso real con el trabajo, la acción transdiciplinar y la producción no declamatoria), el diagrama de conjuntos realizado por Charles, el cual el mismo explica: “si esta área representa los intereses e incumbencias del estudio de diseño; y ésta, el área de genuino interés del cliente; y ésta, lo concerniente a la sociedad como un todo; es entonces en esta área de solapamiento de intereses e incumbencias donde el diseñador puede trabajar con convicción y entusiasmo”, podemos concluir con cierta precisión un perfil y una práctica profesional en los Eames.

Pero encontramos también una peculiaridad inocultable, que posee probablemente más peso que su perfil profesional, a la hora de comprender la producción de los Eames, y es su cultura. Sus amigos y afectos, los objetos de los que se rodeaban, la música y el arte que contemplaban, los lugares que habitaban, su relación con el humor y lo lúdico, en fin sus relaciones y sus formas de construirlas, eran poderosas influencias en sus diseños. Basta ver como pensaban una casa a partir de las formas de habitarla o como recibían a sus amigos con máscaras hechas por ellos mismos.

Solían preguntarse antes de embarcarse en un proyecto: “¿Nos interesa? ¿Nos intriga? ¿Podemos hacerlo mejor? ¿Vamos a ‘divertirnos seriamente’ haciéndolo?” Este concepto del “divertirnos seriamente”

Una Referencia

Un registro atento a nuestro entorno y a sus manifestaciones nos permite dar con la presencia casi natural, invisible tal vez, de los diseños de Charles y Ray en nuestra vida cotidiana. Ejemplos, sobran:

Sus sillas de madera contrachapada (1945) aparecen como parte de la ambientación de un catálogo de camas italiano (2007), donde no se busca un efecto “retro”, sino todo lo contrario, pura contemporaneidad.

 

En la gira de Coldplay (2005-2006), descubrimos, mientras suena el tema The Scientist, el cortometraje más importante de los Eames, Power of Ten (1977) como fondo del grupo inglés.

Dentro del furor actual por los muñequitos customizados por ilustradores y diseñadores, hallamos las versiones realizadas por Kubrick con los patterns de Ray.

En julio del año pasado la House Industries compartió el behind the scenes de una de sus próximas fuentes: La Eames Font Project.

Al ver la película pochoclera Click protagonizada por Adam Sandler, verificamos de manera contundente la versatilidad y atemporalidad del mobiliario desarrollado por los Eames.

Adam es un arquitecto de unos 30 años, casado con dos hijos. Mira la tv y toma sus cervezas obviamente sentado en su Chaise Lounge (1956). En el estudio donde trabaja la sala de reuniones está equipada con la serie Soft Pad (1969). Hasta aquí nada raro salvo que los diseños de los Eames son usados para ambientar la actualidad. Lo realmente interesante pasa cuando el protagonista gracias a un control remoto puede adelantarse en el tiempo, y con un solo click viaja 25 años en el tiempo, y con 55 años encima Adam visita a su hijo convertido en un afamado arquitecto. La escena transcurre dentro de la oficina de su hijo, la cual posee, entre varios objetos futuristas, La Chaise (1948) de los Eames, y esta aparece claramente no como objeto del pasado sino como testimonio del futuro que acontece en la escena.

 

Adam en lugar de volver a su tiempo sigue abusando del control remoto y avanza otros 25 años, y con ochenta años sufre un paro cardíaco. Es internado en la sala de terapia intensiva de un hospital curvo, blanco, minimalista, y ficcional, que parece robada del film 2001: odisea en el espacio. Y nos vuelve a sorprender encontrarnos en el centro de la escena con otro diseño de los Eames, esta vez con la Serie Aluminiun Group (1958), la cual aparece perfectamente integrada en la ambientación futurista. Este último ejemplo nos muestra como los Eames no solo son contemporáneos y vigentes hoy en día (50 años después de sus creaciones) sino que lo pueden seguir siendo en las próximas generaciones…

Un Equipo

Es imposible no hacer referencia a un atributo en ellos. La dualidad, el complemento, el hombre y la mujer, la competencia, la negociación. Aquí no estamos hablando de un diseñador, sino de un equipo que es uno al mismo tiempo. Que es, en su propio seno y origen, interdisciplinar y complejo, asociativo y multidimensional; que se reconoce incompleto y que necesita (y disfruta) de la mirada del otro para nutrir la propia. Las dos frases destacadas que aparecen en esta nota nos muestran la importancia que le daban tanto Ray como Charles a los vínculos y a las conexiones entre todas las cosas. Clave del trabajo en equipo, y clave del diseño en sí mismo. En ese tren, el de las relaciones, nos encontramos viajando con mi socia y esposa desde que elegimos el mobiliario de nuestro estudio.

 

Notas

¹ Rafael Iglesia. Arquitecto, único argentino reconocido con el premio internacional Mies Van Der Rhode (y de los pocos en el mundo). Señalado por Horacio Baliero como el último heredero del modernismo argentino en arquitectura y diseño.

Referencias bibliográficas

Koenig, Gloria. Charles & Ray Eames, Taschen, 2006.
Autores varios. Catálogo de la exposición Charles Eames.
Diseños sin tiempo. Buenos Aires, Julio 2007.
Chaves, Norberto. El diseño invisible, Paidós, 2006.