Trimarchi 17 x Acampante

Ante la inminente llegada de un nuevo Trimarchi y con varios cambios en su estructura necesitábamos saber un poco mas. Y que mejor que ir a la fuente. Sebastiàn Valdivia (Acampante) nos aclara un poco el panorama de cara a una nueva cita obligada en la feliz.

¿Cómo definirías (brevemente) a Trimarchi?

Es un encuentro, en sus comienzos de diseño gráfico, que se fué ramificando hasta reunir a la mayor comunidad de inquietos en Latinoamérica, 3 días en un Estadio cada año, desde hace 17 años, decidiendo anímicamente esta edición, abrirse aún más; interviniendo la ciudad. Sumando nuevas locaciones en la costa, nuevos horizontes, temáticas y actividades, como la Arquitectura, Tecnología e Indumentaria.

En el 2003 ya habìan jugado de local en el Hotel Provincial. ¿Qué recuerdan de ese año?
¿Como cambia, evoluciona TMDG con la “nueva” sede? ¿Que se mantiene y que se agrega?

En aquel año era nuestra segunda edición, y habíamos usado un solo salón del Complejo Provincial, su sala de Teatro.

Hoy volvemos utilizando 17 locaciones, entendiendo aquel primer paso como un punto de conexión para nuestra vuelta a la costa.

Hoy en ese mismo Teatro contendrá a una de nuestras nuevas apuestas, las conferencias paralelas, que abarcarán cada día una jornada específica orientada a una temática hermanada del diseño.

Eso nos permite experimentar la sinapsis entre carreras cercanas, nuclear en un mismo fin de semana a muchos profesionales y estudiantes de doctrinas que tarde o temprano se integrarán, interactuando en proyectos futuros. Es una de esas nuevas apuestas culturales que tomamos por deshacer paredes entre los diferentes campos de acción que toma el proceso creativo, la solución a problemáticas desde el diseño, la proyección y el campo visual.

¿Que los llevó a dar este paso en cuanto a la estructura del evento?

Este año abrimos un Club de Ocio y Estudio, el Club TRI. Un intento de transformar a TRImarchi en un evento de 365 días al año con entrada libre y gratuita. Esto abrió ampliamente la afluencia de gente que se acercaba a TRImarchi, nos llevó a conocer a cientos de personas super interesantes, con muchos puntos en común mas allá del diseño. Dimos con una gran comunidad que busca interactuar con TRImarchi desde otros ambitos, y entendimos que el evento anual debía responder a esta apertura, recibir a un publico mas amplio, abrir el evento a la ciudad.

Dejar de ser un ghetto en un lugar cerrado, y proponer un gran espacio de diálogo como lo es la Rambla de Mar del Plata con muchos de sus salones en simultáneo ofreciendo diferentes actividades.

Al proponer tantos espacios en simultáneo, entendemos que habrá diferentes dinámicas.

Las secciones académicas y espacios de networking, tanto en el Provincial como en el Auditorium, serán un ámbito mas profesional y reducido, mientras que la parte de Exposición, feria de diseño, recitales y microcine, responderán a un público más general en plan de paseo de fin de semana, potenciado por un acceso básico de $50, que permite que el visitante casual se anime a entrar y conocer un poco de toda esta propuesta que hace 17 años teníamos guardada en cómplice secreto masivo dentro del estadio.

Se anexan a este circuito el Museo de Arte Contemporáneo (MAR), el complejo Normandina (Playa Grande) el Skatepark (Bristol) La explanada de los Lobos y demás espacios abiertos plagados de data y programación mutante.

Trimarchi Crew

¿Cuales eran los desafìos a afrontar?

¿De repetir el estadio? Estancamiento, aburrimiento, consolidarnos como ghetto. La caverna del Saber había cumplido su ciclo. Se rompe el útero, salimos.

¿De abrirnos a espacios mas grandes? Riesgo de las cosas nuevas, equipos mas grandes de trabajo, mayor afluencia de público para recibir y guiar, la responsabilidad de ocupar uno de los espacios mas emblemáticos y visibles de la ciudad, coquetear con la postal.

¿Cómo encuentra el evento a Seba y Pablo, las cabezas visibles de este monstruo gigantesco?

Animadisimos.

Este desafío de expandir TRImarchi nos renueva, nos reune como equipo y nos obliga a contagiar de ese ímpetu a cada responsable de área, enlazar el sentido de unidad para encarar nuevas propuestas, espacios, proyectos.

A su vez mareados, con la coordinación del Club en camino, previo a TRImarchi tenemos la visita de Horace Andy desde Jamaica, DIIV desde Estados Unidos, y demás actividades que nos exigen mucho foco en simultáneo, eso sumado a los proyectos de diseño que asumimos con el Estudio Colectivo, y la preparación del envío Argentino para la Bienal de Diseño de Londres, a donde fuimos invitados para representar al País. Son días locos, y tenemos que combatirlos con demencia.

¿Qué podemos esperar este año? ¿En donde creen que estarán los puntos altos?

La visita de Jay Rutherford desde la Bauhaus será épica, el escenario emplazado frente al Mar va a ser toda una experiencia, escuchar a Lauren Bowker en la Jornada de diseño de Indumentaria va a ser futurista, atender a la conferencia de Gustavo Santaolalla sobre su visión casi sinestésica de la relación entre la imagen y el sonido, apunta a ser revelador, la feria de stands en uno de los salones más emblemáticos de la ciudad, la cantidad de actividades gratuitas, que te permiten venir a TRImarchi casi sin entrada y pasarla bomba igual, la presentación de Yamagata Tweakster desde Corea en el Festival Audiovisual Buenas Noches TRImarchi. El taller de Caligrafia Japonesa en manos de Hideyuki Katsumata… podríamos enumerar mucho, pero como ya lo saben muy bien, TRImarchi es dificil de describir en letras y suposiciones, hay que vivirlo.

¿Cómo hacen para mantener vivo el fuego del evento? Para motivarse y embarcarse una vez más en la locura de hacerlo.

Todo alimenta este fuego, la responsabilidad de ser referencia para tanta gente que está estudiando, de que todos los años se sume un nuevo grupo desde alguna nueva ciudad, saber que cada provincia de Argentina tiene una pandilla lista para reencontrarse en el Mar con sus amigos, tejiendo cosas durante el año, los errores, que nos dan revancha para superarlos, el desafío de autosuperarnos, de no transformarnos en una copia de nosotros mismos, sino en nuestro ejemplo.

Y sobre todo la alegría del reencuentro fraterno, seguir propiciando esta suerte de quincho dominguero donde una vez al año nos encontramos los amigos de siempre con los nuevos. Nos reeducamos, construimos, ensamblamos. La locura sería dejar de hacerlo.

¿Si pudieran pedir un deseo para este Trimarchi, cual sería?

Que el Sol no nos deje, que los miles de desafíos se hagan bajar facil, y que la energía que cada uno de todos los que nos veamos ahí se intensifique tanto, que podamos encarar proyectos bien arriba todo el año para ponernos al día de nuevo el Octubre que siga, sonrisa arriba como siempre, convencidos de que cada ficha que cae en el mar, vale.

Gracias Seba. Ahora ya saben, no hay excusas. Nos vemos en dos semanas.