“…Se
debe poner énfasis en la claridad absoluta…
la LEGIBILIDAD y la COMUNICACIÓN nunca deben ser
deterioradas por una estética a priori …”
Laszlo Moholy-Nagy
“…Todo formalismo intuitivo debería
ser evitado y la forma debería derivar, lógicamente,
del contenido…” Jan Tschichold. Un sistema
universal que sirviese para la creación de una
pieza gráfica que fuera comunicacionalmente efectiva,
fue en los inicios del diseño gráfico
una búsqueda constante por parte de aquellos
que, proviniendo en su mayoría de otras disciplinas,
intentaban brindar un MARCO a lo que en ese entonces
era un experimento. SISTEMA era contrario a CAOS, cuando
éste se sostenía en la abigarrada profusión
de materiales gráficos, donde se creía
que cuantas más tipografías estuviesen
reunidas en un mensaje, mejor. La decoración
superflua, antojadiza e injustificada, fue uno de los
factores que provocó la racionalización
de la disciplina del diseño. Esto fue natural
a la luz de lo que se estaba dando por la época
en otros terrenos de los lenguajes visuales y espaciales.
Estas concreciones brindarían a todo el que quisiese
abordar el problema de la comunicación a través
de la gráfica, un sustento racional al que poder
acudir cuando las dudas apremiaran. La principal preocupación
sería la LEGIBILIDAD del mensaje. Herbert Bayer
asociaría legibilidad con simplicidad geométrica
de las tipografías, siguiendo los preceptos aplicados
por la Bauhaus en varios campos a un tiempo. Un buen
diseño debía ser claro, ordenado y simple.
El tiempo y las nuevas tendencias demostraron que esto
no era tan así. Posteriores desarrollos concretaron
correcciones a estos primeros intentos; la escuela suiza
es uno de los ejemplos más claros.
La receta como género es desde todo punto de
vista menos inocente de lo que los chef nos quisieron,
nos quieren y nos querrán hacer creer. Cuando
deja los límites impuestos por lo meramente culinario
o gastronómico, la receta pierde del todo su
costado inocuo. Sin embargo, la época donde se
pensaba que la misma verdad suministrada en dosis positivas
y positivistas convendría a todo el mundo por
igual, no nos ha abandonado ni mucho menos y goza (a
pesar de lo que piensen muchos) de excelente salud.
Quienes querían crear un sistema, recetaban la
solución o la cura a las taras del caos.
Por Andrés Muglia. Publicada
en Crann #1. Septiembre de 1999
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