Llevar adelante un proyecto como Crann, dentro del muy variado y rebuscado espacio de la comunicación visual, requiere de parte nuestra la determinación de constantes acciones que conforman una actitud, una filosofía. A pesar de esto, no creemos ser un ejemplo ni un modelo a seguir.

A lo largo de los años hemos hecho y deshecho las cosas, a nuestro mejor juicio y siempre con las mejores intenciones, intentando con trabajo demostrar que la actividad profesional independiente es un camino que nos puede llevar a ejercer nuestra misión, y hemos intentado transmitir esto a quienes nos acompañan siguiendo la revista.

Ante todo, entendimos que la única virtud ha sido tener constancia, y seguir hacia adelante a pesar de los inconvenientes y de la dificil realidad a la que un proyecto editorial se ve enfrentado.